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La selva lacandona, Chiapas, México

Introducción

En menos de cinco décadas, la selva lacandona, último reducto de selva alta perennifolia en el estado de Chiapas, México, ha sufrido una disminución de más de 50% de su superficie boscosa (Mendoza y Dirzo 1999, Mas et al. 2004). La vegetación original ha sido sustituida por vastas extensiones de pastizales y por un mosaico de ambientes modificados por el hombre, muchas veces dominados por helechos y otras especies vegetales invasoras que impiden su utilización agropecuaria y dificultan su regeneración natural (Levy y Aguirre, 2005).

Ante este escenario, resulta indispensable encontrar estrategias que permitan frenar el deterioro ecológico de la región, lo que puede alcanzarse con la restauración del capital natural (RCN) mediante el uso de técnicas tradicionales de los mayas. En el estado de Chiapas, México, los indios lacandones son uno de los pueblos del grupo maya que poseen el conocimiento tradicional más detallado de la flora y la ecología regional y que por generaciones han sabido manejar la selva sin destruirla (Nations y Night, 1980; Marion, 1991; de Vos, 1988).

Aunque se debate su lugar de origen y la época de su llegada, los lacandones son el grupo indígena actual que más tiempo ha habitado la selva chiapaneca y posee el conocimiento tradicional más detallado de la flora y la ecología regional.

A diferencia de muchos campesinos de la región, que convierten sus parcelas agrícolas en potreros cuando la fertilidad del suelo disminuye, los agricultores tradicionales lacandones (Hach Winik en maya lacandón), consideran el periodo de cultivo solamente como una fase dentro de un ciclo de aprovechamiento integral de sus terrenos.

El agricultor tradicional lacandón trabaja su milpa de cuatro a seis años y la prepara para que se convierta en un huerto o pac che kor, del que puede obtener frutas, alimentos y productos útiles. Con el tiempo, el pac che kor se convierte en jurupché, un área cubierta de vegetación secundaria, fuente de recursos forestales y cinegéticos. El ciclo se cierra después de algunos años, cuando el jurupché está listo para volverse de nuevo terreno de cultivo.

Este sistema de aprovechamiento se sustenta en una serie de técnicas que los agricultores tradicionales han desarrollado a partir de los conocimientos que poseen sobre las especies vegetales de la región y, en particular, de un árbol que juega un papel fundamental en el ciclo agrícola lacandón: el chujúm.


 

Rehabilitación de selvas con chujúm

Existe una técnica lacandona que permite una acelerada recuperación de la selva después de su aprovechamiento agrícola, la cual se sustenta en la utilización del árbol chujúm (Ochroma pyramidale), una especie nativa de interés comercial y de rápido crecimiento, capaz de enriquecer los suelos agotados por la agricultura y la ganadería, así como de rehabilitar áreas degradadas a consecuencia de un historial de uso con quemas frecuentes (Levy, 2000; Levy y Duncan, 2004).

El chujúm, comúnmente conocido como madera balsa, es un árbol de las selvas americanas de muy rápido crecimiento que prospera con facilidad en la vegetación secundaria y los claros de la selva. Su madera tiene una gran importancia económica en productos comerciales e industriales, desde la construcción de aviones ultraligeros hasta la fabricación de palas para aerogeneradores (Aser, 1975; Longwood, 1962).

Los lacandones tradicionales han utilizado ancestralmente este árbol como especie clave para el aprovechamiento agrícola de su selva, pues les permite acortar el período de descanso de sus terrenos, promover la recuperación de los niveles de materia orgánica del suelo y controlar el crecimiento de plantas invasoras en las milpas.

En 2004, Levy y Duncan encontraron que el chujúm acelera notablemente el funcionamiento del ecosistema selvático, al identificarse un aumento de 5% de la materia orgánica localizada en el suelo, bajo la copa de densas poblaciones de este árbol, en comparación con áreas compuestas por otras especies nativas.

Comprobación de la efectividad del chujúm

Las propiedades ecológicas del Ochroma pyramidale, aunadas a su potencial económico, nos animaron a probar formalmente algunas técnicas sencillas y de bajo costo para la recuperación rápida de terrenos poco productivos y degradados.

Para ello, se establecieron parcelas experimentales en dos condiciones: un terreno derivado de un aprovechamiento agrícola intensivo y un área dominada por el Pteridium aquilinum, un helecho conocido por los lacandones con el nombre de warkan, y en algunos lugares de México se conoce como petatilla. En la selva lacandona, este warkan invade grandes extensiones de tierra y las vuelve inservibles para cualquier aprovechamiento agrícola o pecuario.

Los resultados más destacados muestran que, para ambas condiciones, las plantas de chujúm trasplantadas del vivero a la parcela sobreviven casi en su totalidad, y que la siembra directa también da buenos resultados (Douterlungne et al. 2007).

El crecimiento en altura del chujúm arrojó información sorprendente: en la milpa, los árboles crecieron en promedio casi siete metros en un año, y en la petatilla poco más de cinco. Otro aspecto de gran importancia fue que las copas de los árboles empezaron a traslaparse entre los seis y ocho meses después de la siembra, creando una sombra difusa que impidió el crecimiento de los rizomas del helecho P. Aquilinum, el cual desapareció completamente de la parcela experimental (Douterlungne, 2005; Douterlungne et al. 2007).

Después de un año, el suelo de las parcelas restauradas se cubrió con una densa capa de hojarasca; se empezó a observar la presencia de aves y murciélagos (fauna dispersora de semillas) y el reclutamiento natural de vegetación leñosa.

Los datos obtenidos son muy alentadores y reafirman la posibilidad de que esta técnica se convierta en una opción viable para que los campesinos de la región rehabiliten terrenos que tradicionalmente se han considerado perdidos para la agricultura, con una planta que además tiene valor económico.

Vista a futuro

El chujúm tiene el potencial de convertirse en una especie muy importante para la recuperación de suelos degradados en la selva; pero la tradición agrícola lacandona también nos enseña que no es conveniente depender de una sola planta (Román, 2006). A la fecha se trabaja con más de 40 especies de árboles nativos de interés comercial, con la intención de ofrecer alternativas asequibles y robustas al binomio conservación – aprovechamiento persistente.

En una época dominada por la modificación genética de especies y la tecnificación agrícola, estrategias sencillas, derivadas de prácticas tradicionales, pueden llegar a tener un impacto importante en las regiones tropicales.

La historia reciente de la selva ha sido difícil, particularmente, para el grupo lacandón; reconocer el respeto que le profesan a la naturaleza y el extenso caudal de sus prácticas agrícolas tradicionales, de las cuales el manejo del chujúm es un ejemplo destacado, puede ayudarnos a valorar la riqueza cultural de este pueblo que está en grave peligro de desaparecer.

Bibliografía

Ascer, R. 1975. Balsa wood in boat construction. Revue du Bois et de ses Applications. 30(5): 59.
De Vos, J. 1988. Oro verde. La conquista de la selva Lacandona por los madereros tabasqueños, 1822-1949.
Instituto de Cultura de Tabasco/Fondo de Cultura Económica. México, D. F. 480 p.
Douterlungne D. 2005. Establecimiento de acahuales a través del manejo tradicional lacandón de Ochroma pyramidale Cav. Tesis de Maestría en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural. ECUSUR.
Douterlungne, D.; Levy-Tacher, S.; Golicher, D.; Román-Dañobeytia, F. 2007. Applying indigenous knowledge to the restoration of degraded tropical rain forest dominated by bracken. (Inédito).
Levy T., S. 2000. Sucesión causada por roza-tumba-quema en las selvas de Lacanhá, Chiapas. Tesis Doctor en Ciencias. Colegio de Posgraduados, montecillo estado de México.
Levy, S.I.T., and J.G. Duncan. 2004. How predictive is Traditional Ecological Knowledge? The case of the Lacandon Maya fallow enrichment system. Interciencia, 29(9):496-503..
Levy-Tacher, S., y R. Aguirre, 2005. Successional pathways derived from different vegetation use patterns by Lacandon Mayan Indians. J. Sustainable Agric., 26:49-82..
Longwood, F.R. 1962. Present and potential commercial timbers of the Caribbean. Agric. Handb. 207. Washington, DC: U.S. Department of Agriculture. 167 p.
Marion, M. O. 1991. Los hombres de la selva, un estudio de tecnología cultural en medio selvático. Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, D. F. 287 p.
Mas, J. F., A. Velázquez, J.R.G. Díaz, R.S. Mayorga, C. Alcántara, G. Bocco, R. Castro, T. Fernández, and A.V. Pérez. 2004. Assessing land use/cover changes: a nationwide multidate spatial database for Mexico. International Journal of Applied Earth Observation and Geoinformation 5:249-261.
Mendoza, E., and R. Dirzo. 1999. Deforestation in Lacandonia (southeast Mexico): evidence for the declaration of the northernmost tropical hot-spot. Biodiversity and Conservation 8:1621-1641.
Nations, J. D. y R. B. Night. 1980. The evolutionary potential of Lacandon Maya sustained-yeild tropical rain forest agriculture. Journal of Antropological Research. 36(1): 1-33.
Román, F. 2006. Establecimiento de 6 árboles nativos en un pastizal degradado en la selva lacandona, Chiapas, México. Tesis. ECOSUR – San Cristóbal de las Casas. 62p.